02 junio 2010

Huid toros, huid

Espero con horror el comienzo de las fiestas en pueblos y principalmente en verano. Y es que, en la mayoría de los casos, pueblos y fiestas van ligadas a toros y vaquillas.

Después de contemplar con nausea lo que pasó en Alhaurín el Grande el pasado fin de semana, siempre me queda el consuelo de pensar que los auténticos estúpidos son minoría, es decir, los capaces de golpear directamente a una vaquilla moribunda son minoría. Y más cuando al menos leo con satisfacción que se va a prohibir este "evento" el año que viene. Así al menos lo dice el ayuntamiento en su web.

Debo decir, que aunque contenta, con estas cosas siempre se me queda el regustillo de que es más fuerte el poder de la televisión que el del raciocinio, pero bueno, algo es algo.

Ya podría pasar lo mismo con las salvajadas que nos esperan: el Toro Embolado, que en la wikipedia aparece como festejo tradicional de España (una vez más: horror), toro de la Vega de Tordesillas, de interés turístico según Wikipedia (ay! qué poto!), las fiestas de Tanos, donde hace dos años murió una vaquilla ahogada con la espuma de un cañón (Olé cultura!) y los miles de festejos con toros y vaquillas de los que ni nos enteramos.

Los espectáculos con animales tienen que, sencillamente, terminar. No podemos seguir disfrutando con el sufrimiento animal. Me da vergüenza que se nos identifique con eso.

Los coliseos de la cultura actual no deberían tener hueco en nuestra sociedad. Basta ya de imágenes salvajes. Y si se extinguen los toros bravos, que se extingan, seguro que a ellos no les importa pasar a ser mansos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Los toros no se extinguirán. Que yo sepa el lince o el oso tampoco "sirven para nada" y se les protege para que no se extingan.

Ruti dijo...

Totalmente de acuerdo Helen y de paso aprovecho para darte la enhorabuena por el blog! Me ha gustado lo que he leído hasta ahora así ya tienes una ferviente seguidora más!
Quien sabe, puede que yo también me acabe animando.
Ruth

Elena dijo...

Ruti, anímate, es muy sencillo. A mí me pudo el gusanillo...

Gracias lectora!

Juan Carlos Ortega dijo...

Odio el espectáculo de los toros y la crueldad con los animales.
A ver si por fin empieza a cambiar la mentalidad de este país.