Nuestros paseos, conversaciones son casi siempre un juego. Un juego que siempre disfruto. Un momento de complicidad.
Jugamos a recordarnos cuando no nos creíamos capaces, cuando nos podía la incertidumbre. Jugamos a recordarlo desde nuestros ojos de ahora. Ojos felices. Ojos capaces.

0 que pasaron por aquí y decidieron comentar:
Publicar un comentario en la entrada