25 septiembre 2010

En cambio...

Cuando todo es cariño, la madeja de hilo se deshace, los pensamientos se ordenan de nuevo y recuerdas no olvidar lo que es verdaderamente importante.

Cuanto todo es cariño vuelves a querer convertir las adversidades en retos porque recuerdas que en la lucha no estamos solos.

Cuando todo es cariño te olvidas de carreras de fondo y adversarios, y recuerdas que cada cual tiene su sendero, más o menos empinado, pero el suyo propio. Las carreras pasas a querer observarlas desde la barrera.

Cuando todo es cariño alguien te abre esa supuesta cremallera y te dice que las penas compartidas son menos penas.

Cuando tienes a tu lado el cariño te das cuenta que no es la mañana la que te aporta claridad. Es su compañía.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Por ejemplo, ayer.

Muchas gracias, otra vez, por estar allí.

Aunque sabes bien que es mucho más que agradecimiento, es el placer de compartir contigo algo más, y distinto, al día a día.

JRU

Juan Carlos Ortega dijo...

He sentido tu cariño y el de César una vez más.

Gracias.

Con todo mi cariño.

Elena dijo...

Gracias a vosotros por invitarnos. Nos encantó el local y la velada, aunque Juan Carlos, como le he dicho a Jeza, nos gusta más como recitas tú.

Fue genial! Seguro que habrá una próxima vez y allí estaremos!

Besos!